Este nuevo recopilatorio tropicalista está llamado a sacar del cajón de sastre de las llamadas “músicas del mundo” las canciones de uno de los movimientos más imaginativos, juguetones, irreverentes y creativos de todo el siglo XX.
El subtítulo del disco –“sea marginal, sea heroico”, uno de los lemas del movimiento– puede servir de declaración de intenciones, como también podría hacerlo la reacción de Caetano ante los abucheos de los estudiantes de izquierdas en un concierto: “¡No entendéis nada! Sois la misma juventud que mañana va a matar al viejo que ya murió ayer!”.
En 1967, un grupo de jóvenes músicos, capitaneados por Caetano Veloso y Gilberto Gil (en su mejor momento) le daban la vuelta al Brasil de la dictadura militar con su genio desatado, su actitud a contracorriente y un puñado de canciones vigorosas, sorprendentes y muy excitantes cuyo origen es la canibalización de la cultura pop, la música tradicional brasileña, la bossa nova, la literatura vanguardista, la psicodelia británica y otLadinamoras influencias dispares e inclasificables.
Caetano y Gilberto, Os Mutantes, Gal Costa y Tom Zé estuvieron juntos y revueltos tan sólo dos años (hasta la deportación de los cabecillas a Londres), pero en ese tiempo fabricaron perfectas microsinfonías como “Bat macumba”, “Domingo no parque”, “Procissão” o “Tropicália”. Es música brasileña, sí, pero es mucho más que eso. Es música pop hecha lejos del eje anglosajón, un viaje que expande la mente, ideológica y musicalmente
El subtítulo del disco –“sea marginal, sea heroico”, uno de los lemas del movimiento– puede servir de declaración de intenciones, como también podría hacerlo la reacción de Caetano ante los abucheos de los estudiantes de izquierdas en un concierto: “¡No entendéis nada! Sois la misma juventud que mañana va a matar al viejo que ya murió ayer!”.
En 1967, un grupo de jóvenes músicos, capitaneados por Caetano Veloso y Gilberto Gil (en su mejor momento) le daban la vuelta al Brasil de la dictadura militar con su genio desatado, su actitud a contracorriente y un puñado de canciones vigorosas, sorprendentes y muy excitantes cuyo origen es la canibalización de la cultura pop, la música tradicional brasileña, la bossa nova, la literatura vanguardista, la psicodelia británica y otLadinamoras influencias dispares e inclasificables.
Caetano y Gilberto, Os Mutantes, Gal Costa y Tom Zé estuvieron juntos y revueltos tan sólo dos años (hasta la deportación de los cabecillas a Londres), pero en ese tiempo fabricaron perfectas microsinfonías como “Bat macumba”, “Domingo no parque”, “Procissão” o “Tropicália”. Es música brasileña, sí, pero es mucho más que eso. Es música pop hecha lejos del eje anglosajón, un viaje que expande la mente, ideológica y musicalmente





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